LA PARTE DE DIOS Y NUESTRA PARTE

“Tuya es, Señor, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; pues tuyas son todas las cosas que están en los cielos y en la tierra. Tuyo es, Señor, el reino. ¡Tú eres excelso sobre todas las cosas! De ti proceden las riquezas y la gloria. Tú dominas sobre todo. En tu mano están la fuerza y el poder, y en tu mano también está el engrandecer y el dar poder a todos” 

(1 Crónicas 29:11-12)

LA PARTE DE DIOS Y NUESTRA PARTE

Tarea para la Semana 2

Pasaje para memorizar: 

“Tuya es, Señor, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; pues tuyas son todas las cosas que están en los cielos y en la tierra. Tuyo es, Señor, el reino. ¡Tú eres excelso sobre todas las cosas! De ti proceden las riquezas y la gloria. Tú dominas sobre todo. En tu mano están la fuerza y el poder, y en tu mano también está el engrandecer y el dar poder a todos” 

(1 Crónicas 29:11-12). 

¡Seamos prácticos! 

 Completa la Lista de tus bienes en las páginas 35 - 36. 

 Completa la Escritura en las páginas 38 - 39. 

 Lee las Opciones de presupuesto en la pág. 40 y selecciona el tipo de presupuesto que prefieras usar. 

 Comienza a registrar tus Ingresos y gastos en las páginas 44 - 45.

Día uno (propiedad de Dios)

Completa la Lista de tus bienes y la Escritura, y comienza a llevar un registro de todo lo que gastes.

Lee Deuteronomio 10:14; Salmo 24:1, y 1 Corintios 10:26

Lee Levítico 25:23; Salmo 50:10-12, y Hageo 2:8.

4. ¿Cuáles son algunos elementos que son propiedad de Dios?

Día dos (El control de Dios)

Lee 1 Crónicas 29:11-12 y Salmo 135:6.

Lee Proverbios 21:1; Isaías 40:21-24, y Hechos 17:26.

2. ¿Qué te dicen estos versos acerca del control del Señor sobre las personas?

Día tres (Circunstancias desafiantes)

Lee Génesis 45:4-8 y Romanos 8:28.

Día cuatro (La provisión de Dios

Lee Salmos 34:9-10; Mateo 6:31-33, y Filipenses 4:19.

Día cinco (Nuestro rol)

Lee 1 Corintios 4:2

Lee Lucas 16:1-2.

Lee Lucas 16:10.

Día seis (las notas)

Lee las notas de “La parte de Dios y nuestra parte”.

NOTAS PARA LA PARTE DE DIOS Y NUESTRA PARTE 

Por favor, leer después de completar la tarea del Día 5

Esta es la sección más importante de todo el estudio. ¿Por qué? Porque la forma en la que vemos a Dios determina cómo vivimos. En la Biblia, Dios se da más de 250 nombres. El nombre que mejor describe la parte de Dios en el área del dinero es Señor.

Después de perder a sus hijos y todas sus posesiones —¡en un solo día!— Job continuó adorando a Dios. Aun en su angustia, él entendía el rol de Dios como Señor de aquellas posesiones. Moisés se alejó de los tesoros de Egipto, prefiriendo más bien sufrir con el pueblo de Dios, porque aceptó el rol de Dios como Señor de todo. El rol de Dios tiene tres aspectos: propiedad, control, y provisión.

PROPIEDAD

El Señor es dueño de todas las posesiones. “Los cielos, y los cielos de los cielos, y la tierra, y todas las cosas que hay en ella, son del Señor tu Dios” (Deuteronomio 10:14). “¡Del Señor son la tierra y su plenitud! ¡Del Señor es el mundo y sus habitantes!” (Salmo 24:1).

La Escritura incluso revela elementos específicos que son propiedad de Dios. Levítico 25:23 lo identifica como el dueño de toda la tierra: “La tierra no podrá venderse a perpetuidad, porque la tierra es mía”. Hageo 2:8 dice que él es dueño de los metales preciosos: “La plata y el oro son míos. —Palabra del Señor de los ejércitos”. Y en el Salmo 50, se nos dice que Dios es dueño de los animales. “Míos son todos los animales del bosque, ¡los miles de animales que hay en las colinas! Mías son todas las aves de los montes; mío es todo lo que se mueve en los campos. Si yo tuviera hambre, no te lo diría, pues el mundo y su plenitud me pertenecen” (Salmo 50:10-12). Y en 2 Corintios 1:21-22 la Biblia declara que el Señor es nuestro dueño: “Él [Dios] nos ungió, nos selló como propiedad suya y puso su Espíritu en nuestro corazón…” (NVI).

El Señor creó todas las cosas, y nunca transfirió la propiedad de su creación a las personas. ¡Ni tú ni yo poseemos nada! ¡Cero! ¡Absolutamente nada! Como veremos a lo largo de este estudio, para permitir que Jesucristo sea el Señor de nuestro dinero y nuestras posesiones, es crucial reconocer la propiedad de Dios.

¿NUESTRA PROPIEDAD O SU SEÑORÍO?

Si hemos de ser seguidores genuinos de Cristo, debemos transferir la propiedad de nuestras posesiones al Señor. “Cualquiera de ustedes que no renuncia a todo lo que tiene, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:33). A veces él nos prueba pidiéndonos que entreguemos las mismísimas posesiones que son de suma importancia para nosotros.

El ejemplo más vívido de esto en la Biblia es cuando el Señor le ordenó a Abraham: “Toma ahora a Isaac, tu único hijo, al que tanto amas, y vete a la tierra de Moriah. Allí me lo ofrecerás en holocausto” (Génesis 22:2). Cuando Abraham obedeció, demostrando su voluntad para ceder su posesión más valiosa, Dios respondió: “No extiendas tu mano sobre el niño, ni le hagas nada. Yo sé bien que temes a Dios, pues no me has negado a tu único hijo” (Génesis 22:12).

Cuando reconocemos la propiedad de Dios, cada decisión sobre gastos se convierte en una decisión espiritual. Ya no preguntamos: “Señor, ¿qué quieres que haga con mi dinero?”. Más bien decimos: “¿Señor, ¿qué quieres que haga con tu dinero?”. Cuando tenemos esta actitud y manejamos su dinero según sus deseos, las decisiones sobre gasto y ahorro se vuelven tan espirituales como las decisiones sobre dar.

La propiedad del Señor también influye en cómo cuidamos las posesiones. Por ejemplo, dado que el Señor es el dueño de donde vivimos, ¡queremos agradarle manteniendo su casa o departamento más limpio y en mejor estado!

RECONOCIMIENTO DE LA PROPIEDAD DE DIOS

Nuestra cultura —los medios de comunicación, incluso la ley— dicen que eres propietario de lo que posees. El reconocimiento de la propiedad de Dios requiere una transformación del pensamiento, lo que nunca es una expectativa fácil. Es fácil asentir intelectualmente a la idea de que “Dios es propietario de todo lo que tengo”, pero seguir viviendo como si ello no fuese cierto en absoluto.

Estas son varias sugerencias prácticas que nos ayudan a reconocer la propiedad de Dios. 

• Durante los próximos 30 días, medita en 1 Crónicas 29:11-12 al momento de despertar e inmediatamente antes de ir a dormir. 

• Ten cuidado con el uso de los pronombres personales; considera sustituir “mi”, “mío”, y “nuestro” por “el” o “del Señor”. Por ejemplo, podrías decir el auto en lugar de mi auto. O podrías referirte al “dinero del Señor” en lugar de “nuestro dinero”. 

• Durante los próximos 30 días, pídele al Señor que te haga consciente de su propiedad —en aspectos grandes y pequeños. Establece el hábito de reconocer la propiedad del Señor cada vez que compras un artículo.

Reconocer la propiedad del Señor es importante para aprender el contentamiento. Cuando uno cree que es dueño de una posesión en particular, las circunstancias que la afecten afectarán nuestra actitud. Si es favorable, estaremos felices, pero si es una circunstancia adversa, estaremos descontentos.

Poco después de que Jaime comprendiera la propiedad de Dios, se compró un auto. Solo había conducido el auto dos días cuando alguien se estrelló contra uno de sus costados. La primera reacción de Jaime fue: “Señor, no sé por qué quieres una abolladura en tu auto, ¡pero ahora tienes una grande!”. ¡Jaime estaba aprendiendo el contentamiento!

CONTROL

Además de ser el Creador y el Propietario, Dios tiene el control último de cada suceso. En la Escritura leemos: “Te adoramos como el que está por sobre todas las cosas” (1 Crónicas 29:11, NTV). “El Se- ñor hace todo lo que él quiere, en los cielos y en la tierra” (Salmo 135:6). En el libro de Daniel, el Rey Nabucodonosor declaró: “Bendije entonces al Altísimo; alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y cuyo reino permanece por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; el Altísimo hace lo que él quiere con el ejército del cielo y con los habitantes de la tierra, y no hay quien pueda impedírselo, ni cuestionar lo que hace” (Daniel 4:34-35).

El Señor también tiene el control de los sucesos difíciles. “Yo soy el Señor, y que aparte de mí no hay otro Dios. Yo soy el que ha creado la luz y las tinieblas; yo soy el que hace la paz y crea la adversidad. Yo, el Señor, soy el que hace todo esto” (Isaías 45:6-7).

Es importante que tengamos presente que nuestro Padre celestial usa incluso las circunstancias aparentemente devastadoras para el bien último en la vida de los piadosos. “Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo a su propósito” (Romanos 8:28). El Señor permite que las circunstancias difíciles entren en nuestra vida por al menos tres razones: 1) desarrollar nuestro carácter, 2) cumplir sus propósitos, y 3) disciplinarnos amorosamente cuando sea necesario. Examinaremos esto en mayor detalle en la Semana 8, sección Crisis y Perspectiva.

DIOS ES NUESTRO PROVEEDOR

El Señor promete suplir nuestras necesidades. “Busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas [alimento y vestuario] les serán añadidas” (Mateo 6:33). 

El mismo Señor que proveyó maná a los hijos de Israel durante sus 40 años de vagar en el desierto, y quien satisfizo el hambre de cinco mil con solo cinco panes y dos peces ha prometido suplir todas nuestras necesidades. Este es el mismo Señor que le dijo a Elías: “He mandado a los cuervos que te lleven de comer… Los cuervos llegaban por la mañana y por la tarde, y le llevaban pan y carne” (1 Reyes 17:4, 1 Reyes 17:6).

DIOS ES A LA VEZ PREDECIBLE E IMPREDECIBLE

Dios es totalmente predecible en su fidelidad respecto a proveer para nuestras necesidades. Lo que no podemos predecir es cómo va a proveer. Él usa medios diferentes y a menudo sorprendentes para cuidar de nosotros. Él podría satisfacer nuestra necesidad actual mediante un aumento de los ingresos o un regalo inesperado. Por otra parte, él podría elegir proveer una oportunidad de extender los recursos limitados por medio de compras que ahorren dinero. Entonces, una vez más, él podría satisfacer nuestras necesidades mediante algunas circunstancias que ahora ni siquiera podríamos imaginar. Independientemente de cómo decida proveer para nuestras necesidades, él es completamente confiable.

Charles Allen cuenta una historia que ilustra lo anterior. Cuando la Segunda Guerra Mundial tocaba a su fin, los ejércitos aliados reunieron a muchos huérfanos y los ubicaron en campamentos donde se los alimentaba bien. Pero a pesar del excelente cuidado, los huérfanos tenían miedo y dormían mal.

Finalmente, un doctor llegó con una solución. Cuando los niños se iban a la cama, le daba a cada uno un pedazo de pan para que lo sostuvieran. Cualquier niño que tuviera hambre podía recibir más de comer, pero cuando terminaban, todavía tenían este pedazo de pan solo para guardarlo, no para comerlo. Esta práctica produjo extraordinarios resultados. Los niños iban a la cama sabiendo instintivamente que al día siguiente tendrían comida, y esa simple garantía les daba un sueño tranquilo.

De manera similar, el Señor nos ha dado su garantía, nuestro “pedazo de pan”. Cuando nos aferramos a sus promesas de provisión, podemos relajarnos y estar conformes. “Mi Dios suplirá todo lo que les falte, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).

NECESIDADES VERSUS DESEOS

El Señor nos ordena que estemos conformes cuando nuestras necesidades básicas estén satisfechas. “Así que, si tenemos sustento y abrigo, contentémonos con eso” (1 Timoteo 6:8). Es importante entender la diferencia entre una necesidad y un deseo. Las necesidades son las cosas básicas necesarias en la vida: alimento, vestuario, y refugio. Los deseos son cualquier cosa que exceda las necesidades. El Señor puede permitirnos tener nuestros deseos, pero no ha prometido proveerlos todos.

LLEGAR A CONOCER A DIOS

Dios, según como se revela en la Biblia, es muy distinto a como la mayoría se lo imagina. Tendemos a reducirlo a nuestras capacidades y limitaciones humanas, y olvidamos que él “extendió los cielos y estableció la tierra” (Isaías 51:13). Al estudiar la Biblia podemos expandir nuestra visión de quién es él. Los siguientes son algunos ejemplos.

ÉL ES SEÑOR DEL UNIVERSO

Revisa atentamente algunos de sus nombres y atributos: Creador, Todopoderoso, eterno, omnisciente, omnipotente, temible, Señor de señores y Rey de reyes.

El poder y la capacidad del Señor superan nuestro entendimiento. Los astronautas estiman que hay más de 100 mil millones de galaxias en el universo, y cada una de ellas contiene miles de millones de estrellas. La distancia desde un extremo al otro de una galaxia suele medirse en millones de años luz. Aunque nuestro sol es una estrella relativamente pequeña, podría contener más de un millón de tierras, y alcanza temperaturas de 20 millones de grados centígrados en el centro. Isaías escribió: “¡Levanten los ojos al cielo, y miren quién creó estas cosas! Él saca y cuenta su ejército de estrellas; a todas las llama por su nombre, y ninguna de ellas falta; ¡tan grande es su poder, tan poderoso su dominio!” (Isaías 40:26).

ÉL ES SEÑOR DE LAS NACIONES

Dios estableció las naciones. Hechos 17:26 dice: “[El Señor] hizo todas las naciones para que habitaran toda la tierra; y determinó los períodos de su historia y las fronteras de sus territorios” (NVI).

Dios está muy por encima de todos los líderes y poderes nacionales. Isaías 40:21-23 nos dice: “¿Acaso no lo saben? ¿Nunca lo han oído?… Él tiene su trono sobre el arco de la tierra, cuyos habitantes son como langostas… Él convierte en nada a los poderosos y a los gobernantes de la tierra”. En Isaías 40:15, Isaías 40:17 leemos: “Para él, las naciones son como una gota de agua que cae del cubo; las considera como granos de polvo en las balanzas… En su presencia, todas las naciones no son nada”.

ÉL ES SEÑOR DE LAS PERSONAS

El Salmo 139:3-4, Salmo 139:16 revela el involucramiento con cada uno de nosotros individualmente. “Mis trajines y descansos los conoces; todos mis caminos te son familiares. No me llega aún la palabra a la lengua cuando tú, Señor, ya la sabes toda… todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban dise- ñando, aunque no existía uno solo de ellos” (NVI). El Señor está tan involucrado en nuestra vida que nos asegura: “Aun los cabellos de ustedes están todos contados” (Mateo 10:30). Nuestro Padre celestial es quien mejor nos conoce y más nos ama.

Dios colgó las estrellas en el espacio, modeló las elevadas montañas de la tierra y los poderosos océanos, y determinó el destino de las naciones. Jeremías observó: “No hay para ti nada que sea difícil” 

(Jeremías 32:17).

Hagamos una pausa para pensar en esto solo unos segundos más.

¿Qué cosa en todo el mundo, qué cosa en nuestra vida y nuestras actuales circunstancias es “demasiado difícil” para él? N-A-D-A. El Dios que toma nota de cada folículo capilar de cada persona a través de todo el mundo conoce tu situación, tus necesidades, e incluso los deseos más profundos en la intimidad de tu corazón que no han sido expresados. Nada en este estudio es más importante que captar la visión de quién es Dios y qué responsabilidades se atribuye él en nuestras finanzas.

RESUMEN DE LA PARTE DE DIOS

El Señor no hizo a las personas para que soportaran con las responsabilidades que solo él puede cargar. Jesús dijo: “Vengan a mí todos ustedes, los agotados de tanto trabajar, que yo los haré descansar… porque mi yugo es fácil, y mi carga es liviana” (Mateo 11:28-30). ¡Vengan a mí! Dios ha asumido las cargas de propiedad, control, y provisión. Por este motivo, su yugo es fácil y podemos descansar y disfrutar la paz de Dios —solo si lo queremos.

Para la mayoría de nosotros, el principal problema es la incapacidad de reconocer continuamente la parte de Dios. Nuestra cultura cree que Dios no tiene participación en asuntos financieros, y, en cierta medida, esa postura ha influido en nosotros.

Otra razón para esta dificultad es que Dios ha elegido ser invisible. Todo lo que los “ojos no ven”, tiende a ser algo que el “corazón no siente”. Abandonamos el hábito de reconocer su propiedad, control y provisión.

Después de aprender la parte de Dios, podrías preguntarte si él nos ha dejado alguna responsabilidad a nosotros. La respuesta simple es SÍ. El Señor nos ha dejado una gran responsabilidad.

NUESTRA PARTE

La palabra que mejor describe nuestra parte es administrador. Un administrador es alguien que maneja las cosas de alguien más. El Señor nos ha dado autoridad para ser administradores. “¡Lo has hecho señor de las obras de tus manos [del Señor]! ¡Todo lo has puesto debajo de sus pies!” (Salmo 8:6).

Nuestra responsabilidad se resume en este verso: “Alguien que recibe el cargo de administrador debe ser fiel” (1 Corintios 4:2, NTV). No obstante, antes de que podamos ser fieles, tenemos que entender lo que se espera que hagamos. Tal como el comprador de una complicada máquina estudia el manual del fabricante para saber cómo operarla, nosotros necesitamos examinar el libro de texto —la Biblia— para determinar cómo quiere él que manejemos sus posesiones.

A medida que comenzamos a estudiar nuestras responsabilidades, es importante recordar que Dios nos ama y nos cuida profundamente. Él es un Dios de misericordia y gracia. Él nos ha dado estos principios porque quiere lo mejor para nosotros. La mayoría de las personas descubre áreas en las que no han sido fieles. No te desalientes. Solo intenta aplicar fielmente lo que aprendas.

Examinemos ahora dos importantes elementos de nuestra responsabilidad.

1. SER FIELES CON LO QUE SE NOS DA. 

Debemos ser fieles independientemente de cuánto confía Dios en nuestras manos, ya sea una fortuna o un puñado de monedas. La parábola de los talentos (un talento era una suma de dinero) ilustra esta verdad. “El reino de los cielos es como un hombre que, yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno” (Mateo 25:14-15, RV95).

Cuando el dueño regresó, responsabilizó a cada uno por administrar fielmente su dinero. El due- ño elogió al siervo fiel que recibió cinco talentos: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor” (Mateo 25:23). El Señor recompensa la fidelidad, sin importar la cantidad por la que somos responsables.

De nosotros se requiere que seamos fieles, ya sea que se nos dé mucho o poco. Como alguien dijo una vez: “No se trata de lo que haría si tuviera un millón de dólares; se trata de lo que estoy haciendo con los diez dólares que tengo”.

2. SER FIEL EN TODAS LAS ÁREAS. 

Dios quiere que seamos fieles en el manejo de todo nuestro dinero. Lamentablemente, a la mayoría de los cristianos solo se les ha enseñado a manejar el diez por ciento de sus ingresos a la manera de Dios: el área del dar. Y si bien esto es crucial, también lo es el otro 90 por ciento, que suelen manejar conforme a la perspectiva del mundo.

Analiza este diagrama.

Como consecuencia de no haber sido instruidos en el manejo del dinero de acuerdo a la Biblia, muchos cristianos han desarrollado una actitud errada hacia las posesiones. Esto suele provocar que tomen decisiones financieras deficientes, con consecuencias dolorosas. Oseas 4:6 dice: “Mi pueblo ha sido destruido porque le faltó conocimiento”.

BENEFICIOS DE MANEJAR FIELMENTE EL DINERO

El administrador fiel goza de tres beneficios.

1. MÁS COMUNIÓN ÍNTIMA CON JESUCRISTO.

Recuerda lo que le dijo el señor al siervo que había sido fiel con sus finanzas: “Entra en el gozo de tu señor” (Mateo 25:21). Cuando somos fieles con las posesiones que él nos ha dado, podemos entrar en una comunión más estrecha con nuestro Señor.

Alguien me dijo una vez que el Señor a menudo le permite a una persona que enseñe una materia ¡porque el profesor la necesita desesperadamente! Eso realmente ha sido cierto respecto a mí. Nunca he conocido a alguien que tuviera actitudes más erradas acerca del dinero o que manejara el dinero más contrariamente a la Biblia que yo. Y no obstante, cuando comencé a aplicar las verdades expuestas en estas páginas, experimenté una mejora radical en mi comunión con el Señor —tal como él pretendía.

2. EL DESARROLLO DEL CARÁCTER. 

Dios usa el dinero para refinar nuestro carácter. Como explicó David McConaughy hace casi 100 años en su libro Money, the Acid Test (El dinero, la prueba del ácido; escrito en 1918), “El dinero, la más común de las cosas temporales, entraña consecuencias inusitadas y eternas. Aun cuando puede hacerlo de forma totalmente inadvertida, el dinero moldea a las personas, en el proceso de adquirirlo, de ahorrarlo, de usarlo, y de donarlo. Dependiendo de cómo se administre, resulta ser una bendición o una maldición. O bien la persona se vuelve ama del dinero, o bien el dinero se vuelve amo de la persona. Nuestro Señor usa el dinero para probar nuestras vidas y como instrumento para moldearnos a su semejanza”.

A lo largo de toda la Biblia existe una correlación entre el desarrollo del carácter de las personas y cómo manejan el dinero. El dinero se considera como un indicador del verdadero carácter de una persona. Quizá hayas oído la expresión “el dinero habla”, y realmente lo hace. Se puede decir mucho acerca del carácter de una persona examinando las cuentas de sus tarjetas bancarias y de crédito. ¿Por qué? Porque gastamos nuestro dinero en las cosas que para nosotros son de suma importancia.

3. TENER NUESTRAS FINANZAS EN ORDEN.

A medida que aplicamos los principios de Dios a nuestras finanzas, comenzaremos a salir de las deudas, a gastar más sabiamente, a ahorrar para el futuro, y a dar aún más para la obra de Cristo.

PRINCIPIOS DE FIDELIDAD

1. SI MALGASTAMOS LAS POSESIONES, EL SEÑOR PUEDE REMOVERNOS DEL CARGO DE ADMINISTRADORES.

“Había un hombre rico, que tenía un mayordomo [administrador], el cual fue acusado de malgastar los bienes de su amo. Ese hombre llamó al mayordomo, y le dijo: ‘¿Qué es esto que me dicen de ti? Ríndeme cuentas de tu mayordomía, porque no puedes seguir siendo mi mayordomo’” (Lucas 16:1-2).

De este pasaje surgen dos principios. Primero, cuando malgastamos nuestras posesiones, al final es de conocimiento público, y crea un mal testimonio. Tarde o temprano se correrá la voz. “[El mayordomo] fue acusado de malgastar los bienes de su amo”. Segundo, el Señor puede quitarnos el cargo de administradores si malgastamos lo que él nos ha dado.

Un empresario ganó una fortuna en tres años, y luego se entregó a una compra compulsiva. Dos años después, le informó a su personal que le quedaba poco, así que todos tendrían que economizar. Poco después, partió a unas costosas vacaciones y mandó a renovar lujosamente su oficina personal. El Señor pronto le quitó a este hombre el privilegio de ser administrador sobre mucho, y hoy está al borde de la bancarrota.

Si malgastas las posesiones que se te han confiado, puede que no se te dé más.

2. DEBEMOS SER FIELES EN LAS COSAS PEQUEÑAS.

“El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto” (Lucas 16:10 , RV95).

¿Cómo puedes saber si tu hijo cuidará bien su primer auto? Observa cómo ha cuidado su bicicleta. ¿Cómo sabes si un vendedor hará un trabajo competente cuando atienda a un importante cliente? Evalúa cómo atiende a un cliente pequeño. Si tenemos el carácter para ser fieles con cosas pequeñas, el Señor sabe que puede confiarnos mayores responsabilidades. Las cosas pequeñas son cosas pequeñas, pero la fidelidad con algo pequeño es algo grande.

3. DEBEMOS SER FIELES CON LAS POSESIONES DE LOS DEMÁS.

La fidelidad con las posesiones de los demás en cierta medida determinará cuánto se te da. “Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro?” (Lucas 16:12, RV95).

Este es un principio que a menudo se pasa por alto. Uno de los hombres más fieles que conozco le arrendó un vehículo a un amigo y lo dañó en un accidente. Le contó al dueño lo ocurrido, y luego entregó el vehículo al dueño con estas instrucciones: “Déjelo mejor que como estaba antes del accidente, y yo me hago responsable de los gastos”. ¡Qué gran ejemplo!

Cuando alguien te permite usar algo, ¿te preocupas de devolverlo puntualmente y en buenas condiciones? ¿Eres descuidado con los suministros de la oficina de tu empleador? ¿Desperdicias electricidad cuando te quedas en la habitación de un hotel? A algunas personas no se les ha confiado más porque han sido infieles con las posesiones de los demás.

Dios promete hacer su parte en nuestras finanzas; nuestra parte consiste en crecer en fidelidad.

LISTA DE TUS BIENES

Completa la Lista de tus bienes para tener una imagen de la situación de tus posesiones en general. No es necesario ser exacto en las cifras; más bien estima el valor de cada bien como si tuvieras que venderlos pronto.

Fecha: 20 de enero de 2016

Bienes (valor actual)
Efectivo en mano/Chequera$1,250
Ahorro$1,500
Acciones y bonos$1,250
Valor en dinero de seguro de vida$0
Colecciones de valor$240
Casa$155,000
Otros bienes raíces$0
Préstamos/Documentos por cobrar$0
Avalúo de empresa$0
Automóviles$11,000
Otros vehículos$0
Muebles$3,000
Computadoras y equipos$1,000
Joyería$400
Otros bienes personales$600
Cuentas para pensión/jubilación$21,000
Otros bienes$0
Total bienes:$196,250

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LA ESCRITURA

Como una ayuda para reconocer que Dios es propietario de las posesiones, le transferiremos la propiedad de nuestras posesiones. Esta escritura no es legalmente vinculante, solo es de uso tuyo. Al completar la Escritura, establecerás un periodo en el que reconozcas la propiedad de Dios.

Estas son las instrucciones para completarla.

1. Escribe la fecha de hoy en la parte superior de la Escritura. Luego imprime tu nombre en el espacio frente a “De”, porque tú estás transfiriendo la propiedad de tus posesiones. 

2. Hay un extenso espacio en blanco que sigue a la oración “Yo (nosotros) transfiero (transferimos) al Señor la propiedad de las siguientes posesiones”. Por favor, ora acerca de las posesiones que deseas reconocer como propiedad de Dios, y escríbelas en dicho espacio. 

3. En la esquina inferior derecha, hay dos líneas en blanco bajo el título “Administradores”. Este espacio es para tu firma. Si estás casado, deberían firmar tú y tu cónyuge. En la esquina inferior izquierda hay dos líneas en blanco para las firmas de los testigos. Pide a otras personas de tu grupo que sean testigos de tu firma para que te ayuden a hacerte responsable de reconocer a Dios como propietario.

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OPCIONES DE PRESUPUESTO (PLAN DE GASTOS)

Prefiero llamar “Plan de Gastos” al presupuesto porque muchas personas se sienten incómodas al considerar un presupuesto. A menudo se lo percibe como algo que significará una pérdida de libertad e interminables horas de un monótono registro de cuentas. Pero si se entiende y usa adecuadamente, puede ser enormemente útil. Dado que las personas tienen distintas preferencias, te ofrecemos tres opciones para el Plan de Gastos.

COMPASS – LÁPIZ Y PAPEL

Si prefieres un Plan de gastos tradicional escrito, tenemos uno que realmente funciona. Y no olvides usar lápiz de mina en lugar de tinta al completarlo para que puedas hacer cambios fácilmente.

COMPASS – HOJA DE CÁLCULO ELECTRÓNICA

Descarga este archivo en NavigateSpanish.org y haz click en Descargar en “Formato - ¿Cómo llego a fin de mes?”


PRESUPUESTO EN LÍNEA

MintTM es el Plan de Gastos en línea más famoso del mundo. Mint (www.mint.com) rastrea tus gastos, entrega aplicaciones para teléfonos inteligentes, te envía alertas por mensaje de texto o correo electrónico, y ofrece muchas funciones de información para ayudarte a permanecer al tanto de tus gastos.

COMIENZA TU PLAN DE GASTOS

Cada semana, trabajarás en la creación y uso de tu Plan de Gastos. Si eliges usar el “Lápiz y Papel” de Compass o la “Hoja de Cálculo” de Compass, te guiaremos a través de una explicación paso a paso de cómo hacerlo en este cuaderno de trabajo.

REGISTRO DE INGRESOS Y GASTOS

Es importante registrar tus ingresos y gastos por los próximos 30 días para entender cuánto estás ganando y gastando realmente.

Te recomendamos que lleves contigo algo donde registrar tus transacciones. Como alternativa, guarda tus recibos e ingrésalos al formulario de Rastreo de 30 Días diariamente. Este está diseñado con una columna para los ingresos y 12 columnas para categorías de gastos. También está disponible en digital en NavigateSpanish.org y haz click en Descargar en “Formato - ¿Cómo llego a fin de mes?”

Ingresos: Cada vez que recibas ingresos, registra la cantidad en el formulario Rastreo de 30 Días en la columna de Ingresos bajo la fecha en la que lo recibas. 

Gastos: Cada vez que gastes, registra la cantidad bajo la categoría de gastos apropiada. 

Categorías de gastos: La lista detallada de categorías de gastos está diseñada para ayudarte a decidir dónde categorizar tus compras.

Estudia el ejemplo del formulario de Rastreo de 30 Días y cualquier pregunta que tengas házsela al Facilitador de tu grupo pequeño.

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CATEGORÍAS DEL PLAN DE GASTOS

Ingresos
Salario
mensual
Ingresos por intereses
Dividendos
Comisiones/propinas
Ingresos de jubilación
Ingresos netos de empresa
Donaciones en dinero
Asistencia infantil/pensión alimenticia

1. Donaciones 

Iglesia local 

Pobres y necesitados 

Ministerios 

2. Impuestos 

A la renta 

Previsión social

Impuestos estatales/locales

3. Ahorro e inversiones 

Ahorros de emergencia 

Cambio de automóvil 

Fondo de pensión 

Fondo para educ. superior 

Acciones/bonos/otro 

Plan personal de jubilación

4. Casa 

Hipoteca 

Anticipo hipoteca 

Contribuciones 

Seguro hogar 

Arriendo 

Seguro arrendatario 

Electricidad 

Cuidado de césped/jardinería 

Agua/sanitario

Teléfono/móvil 

Gas Mantenimiento/piscina

TV/cable/satelital/internet 

Control plagas 

Gastos comunes

5. Alimentación 

Mercadería 

Comidas en restaurantes 

6. Transporte 

Mensualidad(es) automóvil(es) 

Combustible 

Seguro automotriz 

Permiso de circulación 

Reparaciones/mant./neumáticos 

Peaje/pasaje/estacionamiento 

Club automóvil

7. Vestuario 

Adultos 

Niños/pañales 

Lavandería/tintorería 

8. Medicina y salud 

Doctor 

Dentista 

Prescripciones 

Oculista/lentes 

Seguro salud/visión/dental 

Seguro de incapacidad 

Seguro cuidado largo plazo 

Deducibles

Previsión para salud

9. Educación 

Educación de adultos 

Colegiatura de niños/útiles 

Tutorías/lecciones/actividades

10. Personal 

Mesadas 

Guardería/nanas 

Seguro de vida 

Seguro de responsabilidad 

Artículos de aseo 

Artículos de baño/cosméticos 

Peluquería Vitaminas/suplementos 

Regalos (cumpleaños) 

Regalos (navidad) 

Regalos (aniversarios/bodas) 

Regalos (graduación) 

Estampillas 

Pensión /asistencia infantil 

Alimentación/artículos para mascota 

Veterinario 

Vacunas y prescripciones 

Guardería mascotas 

Declaración de impuestos/legal 

Deportes/pasatiempos 

Cargos/honorarios del banco 

Cargos/honorarios tarjeta de crédito 

Fotos familiares 

Subscripciones/cuotas

11. Entretenimiento/vacaciones

Actividades
Vacaciones/viajes/hoteles
Videos/libros/música 

12. Deudas 

(Ver Lista de deudas en páginas en la siguiente sección)